Sobre el compromiso impreciso

No sé si a ti te pasa. 

Me mueve mucho más el compromiso con otras personas, que el que adquiero conmigo misma. 

Me ha pasado militrillones de veces:

– Quiero actualizar mi web, y acabo respondiendo al teléfono o a correos de mis clientes, aunque no sean urgentes. Casi hasta respondo amablemente a los teleoperadores de telefonía.

Mentira. Eso no.

Ahora me he pasado.

Pero vaya, que me distraigo con cualquier cosa menos importante. Como si hasta que no tuviera la bandeja de entrada vacía, la nevera organizada, la lista de la compra impresa y enmarcada o los postits de la mesa alineados, no pudiera atender mis cositas. 

Otros ejemplos:

– Tengo ganas de hacer un álbum de fotos de mi último viaje, y acabo haciendo el álbum para el cumpleaños de cada miembro de mi familia (suerte que de tanto hacerlo, ya hemos depurado la técnica y la tenemos prácticamente automatizada. Álbuuum…AR! Y ya sale el álbum). 

– Quiero ordenar mis cosas porque me sienta muy bien, y acabo haciéndolo a todo correr (estresada y apretando la puerta del armario para cerrarla) cuando vienen visitas. O cuando me toca actualizar mi web. 

Si es que es para flipar lo que somos capaces de hacer por no hacer lo que sabemos que tenemos que hacer. ¿O es sólo cosa mía?

De hecho, hasta que no entró Mónica a Waitala, nuestras redes y boletines eran un desastre (en cuanto a la cantidad y a la calidad).

Pero ahora, Mónica ha pasado a ser “una de esas otras-personas-que-no-soy-yo-misma a las que atender”. Así que la cosa fluye (bueno, y que además la tía curra a lo bestia, eso también ayuda bastante). 

Que Mónica dice que hay que hacer una story, pues story al canto.

Que si hay que repasar un texto o diseñar una imagen, tira que te va. Todo hecho ipso facto.

Que si toca preparar un meme. Pues nada, yo ahí toda aburrida buscando gifs absurdos para hacer la gracia de turno. Fatal, oiga. 

Por eso funcionan los entrenadores personales. Porque tienes a alguien que te está esperando en la sala de máquinas. Y que no te permite que te rindas después de 25 repeticiones. 

Mónica es la entrenadora personal de Waitala. AR!
Ya lo dice ella: “Sólo me falta ponerme cachas y unas mallas de sexycaroline“.

Bueno, pues eso mismo es lo que pasa en muchas iniciativas con la redacción y el diseño de su memoria anual. 

La memoria es una herramienta maravillosa, sirve como balance del año anterior, para demostrar  las metas logradas, como ejercicio de transparencia. 

Y lo mejor, sirve para conseguir pasta. 

Pero como no tenemos a nadie que nos la esté pidiendo para ayer (y cómo exige concentración, claridad y determinación), pues lo postergamos. 

Repito: ¡y eso que podríamos conseguir más pasta! Para seguir trabajando con más dignidad y tranquilidad.

Pero nada, eso está demasiado lejos y es incierto. 

En fin. Ahora que estamos ya a mitad de febrero, es un buen momento para presentarte nuestro nuevo curso Diseña ya tu memoria anual

Es un curso para que te comprometas contigo, en el que te damos las pautas para desencallarte y que le eches mano por fin a esa memoria que tanto va a ayudaros. 

PD: Además de echarte un cable con la memoria, te enseñamos a automatizar las memorias de los años siguientes (tal y como hacemos con los álbumes en mi familia). Memoooriaa…AR! Y ya sale la memoria. Tienes los detalles en el enlace de arriba.

Varias veces a la semana envío correos como éste a las personas suscritas a mi lista. En ellos te doy consejos para mejorar tu comunicación personal y la de tu proyecto. Si quieres recibirlos todos directamente en tu buzón, suscríbete aquí abajo:

Y ya que estamos, te envío la Mini-guía “Lecciones de ventas de la Paquitina (mi frutera)”

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