Comunicación ética sugerente e irrverente

Muy buenas, 

Ha pasado mucho tiempo desde el último correo que te envié (excepto que hayas comprado algún curso, que entonces has tenido noticias mías antes). 

Concretamente, desde el 21 de julio pasado.

Justo una semana después de que recibieras aquel correo, estuve algo entretenida apretando en la sala de partos. 

Pues nada, que ya estoy aquí. Como diría cierto cantante casposo: OUEA!

Entre tanto, se han apuntado algunas personas más a esta lista que aun no han recibido ningún nuevo correo aparte del de bienvenida con su regalinchi (ya sean los iconos para la diversidad, los audios de comunicación o las fichas educativas).

Concretamente hay aquí 311 personas nuevas. 
(Si eres una de ellas, te doy la bienvenida a la lista de la comunicación ética). 

Sigo. 

En un mundo ideal y productivamente capitalista, debería haber dejado todo programado para que hubieras seguido recibiendo correos como si no hubiera pasado nada. Y así no tendría que estar dándote explicaciones ahora. 

Pero mira, no me salió así. 

Pensé que con apretar fuerte el día que tocaba, ya tenía bastante. 

Ahora sí, tengo ganas de retomar el contacto. Ojalá tú también.  

Pues nada, la semana que viene retomaré el ritmo de antes que tenía marcado en 3 correos a la semana. En ellos explico pequeñas historias que esconden grandes lecciones de comunicación ética.

Te lo refresco porque si no te mola la idea, puedes darte de baja sin problemas desde el enlace que encontrarás al final de este correo. 

De todas formas, yo me esperaría a leer antes el próximo correo (que recibirás el jueves) titulado “Eres un p*to robot”. 

Sí, he dicho p*to…

– Ya, es que pensaba que esto iba de comunicación ética. Decir p*to, ¿es comunicación ética? … No hay que decir palabrotas, y además las p*tas no tienen la culpa. 

Pues como diría el magnífico: depende.

Todo depende. 

“Comunicación ética” no necesariamente tiene que ser “comunicación impecablemente amable, aburrida e inefectiva”, también puede ser sugerente, irreverente y seguir siendo ética. 

Y hay una cosa en la que tienes mucha razón. Las p*tas no tienen la culpa. 

– Ah, pues vale


(Bueno, no sé si a ti te he convencido, pero en mi diálogo inventado mando yo)


Mientras preparo el siguiente correo (el del p*to robot), puedes ir a ver mis cursos: 
https://escueladecomunicaciontransformadora.com/formacion/

Pues nada, espero que estés estupendamente. 


Mariona de Waitala

PD: He rehecho la web de la escuela de arriba a abajo, desde lo más profundo e invisible hasta lo más superficial. Aunque quizás tú ni lo notes. Pero bueno, yo estoy feliz como una perdiz. Y todas las personas que han comprado un curso, ya conocen todo lo nuevo. Puedes piponear en el enlace de arriba. 

Varias veces a la semana envío correos como éste a las personas suscritas a mi lista. En ellos te doy consejos para mejorar tu comunicación personal y la de tu proyecto. Si quieres recibirlos todos directamente en tu buzón, suscríbete aquí abajo:

Y ya que estamos, te envío la Mini-guía “Lecciones de ventas de la Paquitina (mi frutera)”

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