Técnica tonta de un profesor que me impactó

¿Te acuerdas que hace unos días te dije que pensaras en un profesor o profesora que te hubiera impactado?

A mi me vienen varias personas a la cabeza, la verdad.

Una de ellas fue Chema, un profesor que tuve durante apenas 2 meses, justo antes de la selectividad.

Chema nos hablaba de historia del arte.

Gracias al impacto que la vocación de Chema tuvo en mi, el verano siguiente viajé a Italia con mi hermana a visitar edificios y museos que había visto en clase. Me gasté mi primer sueldo (con un trabajillo de verano) en aquel viaje.

Imagínate el impacto.

¿Y qué hizo este profesor para conseguir ese impacto?

Yo me acuerdo de Chema proyectando diapositivas en la pared, haciendo descripciones detalladas del románico, del gótico, del arte renacentista…¡del barroco!

Emocionándose con cada una de ellas.

Pidiéndonos que nos fijáramos en cualquier nimio detalle que nos había pasado desapercibido. ¡Menuda pasión!

Una diapositiva de una obra que en los primeros segundos no te decía nada, pasaba a ser extraordinariamente flipante después de su descripción.

¿Te gusta el barroco?

A mi no.

Nada.

Bueno, miento. Durante esos dos meses adoré el barroco. En concreto el barroco churrigueresco. (Si, ese es el nombre de un estilo).

Es el barroco superlativo.

El récord guiness del barroquismo.

No se puede ser más barroco.

Y yo lo adoré.

Y cuando salía de clase pensaba seriamente: ¿Qué me está pasando? ¿Esto es normal? Pero si yo antes no era así…

A eso se le llama apertura de mente. Qué mejor aprendizaje que el que te abre la mente.

Luego se acabaron las clases de Chema, y con ellas mi amor por el barroco churrigueresco. Pero aunque no lo siga adorando igual, al menos ya no me oirás echar pestes de él.

Bueno, antes hubo un último encuentro. Aquel clásico encuentro para tomar algo con tus compañeros de clase y con tus profesores antes de que llegue el verano.

Ese día, no me pude aguantar. Le pregunte a Chema:

– Oye, Chema, ¿y tú cómo haces para que te apasione tanto cualquier estilo del que nos hablas?

Adivina su respuesta.

A mi me rompió.

Y me volvió a abrir la mente.

– ¡Ah! Jajaja ¿Que te lo has creído? – me dice el tío con todo el morro – A ver, ¿cómo quieres que consiga apasionarte a ti como alumna, si yo no transmito esa pasión?

Pues ya ves, la pasión y la emoción consiguen cosas increíbles. Y en un aula o sobre un escenario, están en peligro de extinción.

Porque muchas personas van a clase a vomitar lo que tienen que decir. Como si esa fuera su misión. Pues no, colegui, tu misión no es informar. Tu misión es conmover, abrir la mente, remover conciencias.

Si quieres aprender a conmover a quien te escucha (ya sea en una asamblea, en un aula o sobre un escenario), tenemos un programa para ti: “Disfruta hablando en público”.

PD1: No te voy a decir que te regales el curso porque es día de Reyes y te lo mereces. Creo que sabes tomar tus decisiones con cabeza. Apúntate en el enlace si crees que mola y te puede servir para mejorar en tu día a día. Enlace arriba.

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