Eres un p*to robot

Ya te imaginas la clásica llamada de telemárqueting, la has sufrido demasiadas veces. 

Una voz monótona y aburrida…habla y habla sin parar. Sin tomar ni siquiera aire:

 – Hola, muy buenas. Estamos presentando una campaña para….

En este caso, quien está contestando al teléfono es Pau. Aunque desde donde estoy yo, se aprecian todos los detalles.

– Espera un momento. ¿Quién te ha dado mi teléfono?

 – Hola, muy buenas. Estamos presentando una campaña para….

La misma parrafada infumable con el mismo tono impertérrito, desde el principio. Y Pau, subiendo un poco más el tono de voz:

– Oye, ¿oyeeee?….que te estoy hablando. Escúchame un momento, por favor. 


Imagina qué pasó después.
Pues lo mismo.

Otra vez. 

Desde el principio. 


Todo esto que te he explicado ya lo conoces…pero ahora, dice Pau:

– No me lo puedo creer. Eres un robot. ¡Eres un p*to robot!


De fondo se seguía escuchando la voz monótona, que (¿¡en serio!?) empezaba de nuevo.

– ¡Qué fuerte! ¡Me está intentando vender un p*to robot! 


Pau, convencido de que estaba hablando con un robot, se fue viniendo arriba. Riendo y flipando a la vez, repetía estas frases, a las que les iba añadiendo nuevos matices. 

Yo me partía. 


Y aquí es cuando hay un giro en la historia. De pronto, se escucha una respuesta seria, firme:

– No soy un robot. 



Silencio.



Porque no le vemos la cara, sino te diría incluso que es una respuesta cabreada. Y Pau:


– ¿Cómo que no? Eres un robot…a ver, ¡dime qué día es hoy!


Y ahí, de golpe, desaparece el robot y aparece por fin ¡oh, sí! una persona:


– No es la primera vez que me lo dicen. La empresa me obliga a explicar todo el mensaje seguido. Y si me interrumpen, tengo que volver a empezar. 


Madre mía, pero…¿qué mundo es este? 

Así nos va. 

Pues ya ves. En el “mundo exterior” pasa lo mismo.


Hay un montón de proyectos que comunican como si fueran robots.

Frases abstractas, serias e infumables que no tienen en cuenta a la persona que hay al otro lado. Y que te cuentan el mismo rollo cada vez desde el principio. 

Y cuando vamos al mundo social y ético, la cosa se dispara: que si minimizar el impacto ambiental, que si incorporar la tranversalidad, que si contemplar la perspectiva de género,…y bla bla bla. 

Todos estos, conceptos MUY importantes de tu proyecto.

Y geniales para debatir en el bar con tus compis de gremio. O para machacarlos sin parar en el tocho que presentas a una licitación de la administración (ahí, si!).

Pero, ¿tienes que repetirlos hasta la saciedad en tu comunicación?


Yo creo que no. 


Esos conceptos deberían ser tu fin, pero no necesariamente marcar tu discurso. 

Como cuando tu fin era salir de fiesta, pero lo que comunicabas en casa era que ibas a dormir a casa de tu colega. 


Lo mismo. 


Excepto que quieras seguir luchando eternamente con resultados en cuentagotas para que más y más gente sepa lo que haces y contacte contigo. 

Si quieres saber cómo dejar de parecer un robot cuando te comunicas, échale un vistazo al módulo 5 del Programa online de Comunicación transformadora. Ahí lo trabajamos bien. 
A tu ritmo y con mi soporte.

PD: A partir de ahora, te recomiendo activar tu detector de chapas robóticas. Detectarlas en el mundo exterior va a ayudarte a detectar las tuyas. Si prefieres ir más rápido, tienes el enlace arriba. 

Varias veces a la semana envío correos como éste a las personas suscritas a mi lista. En ellos te doy consejos para mejorar tu comunicación personal y la de tu proyecto. Si quieres recibirlos todos directamente en tu buzón, suscríbete aquí abajo:

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