Lecciones de ventas de la Paquitina

La frutería a la que voy se llama Paquitín y está en Bellver de Cerdanya. 

Detrás del mostrador está ella, la Paquitina (no se llama así, pero así la hemos apodado). 

El primer día que fuimos, aún con nuestro halo urbanita, Paquitina le dijo a Pau que le sonaba su cara. “¿Tú eres de Riu?” (Riu de Cerdanya, es un pueblito que hay muy cerca). Y Pau le dijo: “No, pero me río mucho”.

Y la mujer se meaba. 

Desde entonces, ir a comprar fruta y verdura es una aventura. Nos llama los “antibolsas”, porque siempre le llenamos el mostrador de piezas de fruta sueltas hasta que se desparraman y ruedan por el suelo.

Pero no hay prisa. JI JI JA JA, y echamos la tarde. 

La Paquitina es entrañable, e irreverente, lo que podríamos decir “políticamente incorrecta”.

Cuando Pau (le hace más gracia él que yo, qué le vamos a hacer) coge unos tomates, le dice: “esos no, cabezón. Coge los que hay en esa otra caja que están más buenos y son más baratos”. 

Llamarle cabezón a tu cliente. Eso es de reinas. Yo de mayor quiero ser como ella.

Y cuando tenemos toda la fruta y verdura ya bien pesada y guardada en una caja, justo antes de dar a la tecla de la báscula para darnos el precio final, la Paquitina hace un redoble de tambores y grita: “¿Estáis preparados?….¡¡Ahora vais a ver la hostia!!”.

ENTER.

SILENCIO.

GRITO: “¡¡53 euros, hostiaaaaaaa!! ¿Pues no os lo he dicho? ¿A ver?” Y se revisa el ticket. Y le echa la culpa a los aguacates. Y así cada vez. 

Una crack. 

No queremos ir a comprar a otro sitio. 

Porque ir a allí es divertido. Yo creo que compramos más veces de las necesarias. Y cargamos el mostrador de frutas que se caen rodando, para que la hostia sea más grande y celebrarlo todos con ella. Y salir de allí felices con nuestra caja.

Porque la autenticidad mola.

Llena la vida de alegría y nuevas experiencias. Incluso aunque sólo se trate de comprar fruta, y no de ir a Port Aventura. 

Paquitina nos demuestra que cualquier acto rutinario puede ser una experiencia memorable. Y nos da grandes lecciones sobre como tratar a tu cliente para que se acuerde de ti. 

De eso (y de unas cuantas otras cosas útiles) hablamos en nuestro  curso online de comunicación transformadora.


PD: El error número 1 tiene mucho que ver con la historia de la Paquitina. El enlace para apuntarte está arriba. 



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